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El planeta está siendo golpeado continuamente por pequeñas rocas espaciales.

Nuevas fotos demuestran que el planeta, bombardeado continuamente, ha pasado por grandes transformaciones, con bandas de distinto color o puntos calientes que desaparecen.

Júpiter, el planeta más grande de nuestro sistema solar, ha hecho algunas transformaciones dramáticas en los últimos años, así lo revela un nuevo estudio.

Golpeado continuamente por pequeñas rocas espaciales, el último impacto conocido se produjo el pasado 10 de septiembre , el quinto planeta del sistema solar ha visto en los últimos años cómo los anchos cinturones de su atmósfera están cambiando de color, los puntos calientes provocados por la radiación desaparecen y reaparecen como por arte de magia y las nubes se ciernen sobre una parte de este extraño mundo mientras se disipan sobre otro.

Los cinturones enormes en la atmósfera del planeta gigante han cambiado de color, puntos de radiación se han desvanecido y aparecen de nuevo, y los niveles de la nube han engrosado y disuelto, mientras que todas las rocas espaciales se precipitan en ella, dijeron los astrónomos.

Científicos han estado observando recientemente masivos cambios en Júpiter, el planeta más grande de nuestro sistema solar. 

Júpiter, el mítico dios del cielo y el trueno, sin duda estaría contento en todos los cambios que se están produciendo en el planeta que lleva su nombre. 

A medida que el planeta es salpicado de forma continua por pequeñas rocas espaciales, los anchos cinturones de la atmósfera cambian de color y nuevos puntos de acceso aparecen y desaparecen mientras que las nubes se ciernen sobre parte de Júpiter mientras que se disipan sobre otras regiones. 

Enormes cinturones en la atmósfera del planeta han cambiado de color, zonas de radiación se han desvanecido sólo para volver a activarse intermitentemente, los niveles de las nubes se han condensado y disuelto y rocas espaciales han estado impactando al gigante de gas.

Estos cambios, señala Glenn Orton, del Jet Propulsion Laboratory, son de escala global. 

Cambios así en nuestro planeta podrían acabar con la vida o al menos alterar radicalmente aquello que conocemos como tal, aunque evidentemente una de las cosas que sustenta la vida en la  tierra es una atmósfera estable.

En el 2.009 astrónomos observaron la desaparición de un banda marrón en el cinturón ecuatorial del sur joviano, la cual reapareció en el 2.011. 

Orton y su equipo luego descubrieron que el cinturón ecuatorial del norte se emblanqueció más de lo que lo había hecho en un siglo y luego volvió a oscurecerse este año. 

Radiación emitida de la atmósfera desapareció del 2.010 al 2.011 y volvió en junio de este año. También se observaron coportamientos aparantemente anómalos en las nubes.

Entre otros cambios, los investigadores destacaron que el planeta ha sufrido el impacto de una serie de objetos, lo que ha creado bolas de fuego visibles para los observadores aficionados desde la tierra.  

“Hay fenómenos que están sucediendo por primera vez y otros que hacía décadas que no veíamos”, dijo Orton. 

"Los cambios que estamos viendo en Júpiter son de escala mundial", dijo Glenn Orton, científico del Jet Propulsion Laboratory de la Nasa, en Pasadena, California, en un comunicado difundido hoy 17 de octubre.

Orton y sus colegas han estado analizando imágenes infrarrojas de Júpiter desde 2.009 hasta 2.012 y su comparación con las imágenes dan los datos de un cambio brutal en el planeta.

Los astrónomos han observado que a partir de 2.009 a 2.011, un gran cinturón marrón justo al sur del ecuador, llamado el Cinturón Ecuatorial Sur, desapareció y volvió.

Mientras la atmósfera de Júpiter se estaba revolviendo, una serie de objetos se precipitaba en el planeta, creando bolas de fuego visibles para los observadores aficionados desde la Tierra. 

Tres de estos objetos probablemente de menos de 15 metros de diámetro, se han observado desde 2.010. 

El último de ellos golpeó Júpiter el 10 de septiembre de 2.012, aunque las observaciones con infrarrojo de los científicos pudieron comprobar que no causaron cambios duraderos en la atmósfera, a diferencia de los de 1.994 o 2.009.

Parece que a Júpiter le están dando una paliza inusual estos últimos años, pero creemos que este aumento aparente en realidad tiene que ver con que cada vez más astrónomos aficionados apuntan sus telescopios hacia Júpiter y ayudan a los científicos a mantener un mejor control sobre el planeta», dice Orton. 

En definitiva, el bombardeo no lo explica todo.

Al menos tres rocas espaciales, probablemente menos de 45 pies (15 metros) de diámetro, se han sumido a la atmósfera, creando bolas de fuego visibles para los observadores de Júpiter. 

El impacto del asteroide más reciente en Júpiter golpeó el 10 de septiembre, pero los investigadores no creen que este efecto cree cualquier alteración a largo plazo en el planeta.

La investigación fué detallada hoy en la División de la Sociedad Astronómica Americana de Ciencias Planetarias en Reno, Nevada.

Utilizando el Infrared Telescope facility de la Nasa y el telescopio Subaru en Mauna Kea, los científicos observaron un engrosamiento simultáneo de las capas de nubes más profundas, pero no necesariamente en la cubierta superior de nubes, a excepción del Cinturón Ecuatorial Sur, donde ambos niveles de nubes se espesaron y luego se aclararon.

La comunidad científica hasta el momento no tiene explicación para lo que está sucediendo en este planeta, aunque algunos personas creen que tal vez Júpiter presenta comportamientos aparantemente caóticos comúnmente y es sólo hasta ahora que existen tantos astrónomos amateurs y herramientas de observación que lo notamos. 

Claro que también existe la posibilidad de que nuestros conocimientos de física y meteorología no sean suficientes para entender lo que sucede en un sistema extraño como el del gran gigante planetario de nuestro sistema.

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