La única diferencia entre una célula enferma y una célula sana es un cambio de emoción.


No hay milagros es solo un cambio natural en nuestros cuerpos.


La médula espinal capta como una antena todos esos cambios y altera nuestro código genético de acuerdo a lo que necesitamos.

La ciencia del corazón entrevista a Howard Martin

La Universidad de Oxford llevó a cabo un enorme y extenso volumen de estudios médicos en todo el mundo sobre neurocardiología, este incluye estudios que no han encontrado la manera de llegar a las revistas todavía. 

Los descubrimientos en el campo de la neurocardiología son, créanme, mucho más impresionante que el descubrimiento de la no-localización en la mecánica cuántica. 

Es el mayor asunto de todo el siglo, pero está tan lejos y tan fuera de la común comprensión conceptual, que muchas de las personas que realizaban la investigación no eran plenamente conscientes de las implicaciones de esta.

Cerca de un siglo atrás, Rudolph Steiner, dijo que el mayor descubrimiento de la ciencia del siglo 20 sería que el corazón no es una bomba, sino mucho más, y que el gran desafío de los siglos venideros de la humanidad sería, en efecto, permitir al corazón enseñarnos a pensar de una manera nueva. 

Ahora, eso nos suena muy ocultista, pero creemos que es exactamente y biológicamente el caso.

Tres hechos importantes : 

En primer lugar, del sesenta al sesenta y cinco por ciento de todas las células del corazón son células nerviosas que son precisamente las mismas que en el cerebro, que funciona exactamente de la misma forma, supervisando y manteniendo el control de os procesos de la totalidad de la mente-cuerpo-cerebro así como conexiones directas sin intermediarios entre el corazón y las estructuras cognitivo emocionales del cerebro. 

En segundo lugar, el corazón es la principal estructura glandular endocrina del cuerpo, Roget descubrió que produce las hormonas que afectan profundamente las operaciones del cuerpo, del cerebro y de la mente. 

En tercer lugar, el corazón produce 2.5 vatios de energía eléctrica en cada pulsación, creando así un campo electromagnético idéntico al campo electromagnético alrededor de la tierra. 

El campo electromagnético del corazón rodea el cuerpo hasta una distancia de cinco metros de distancia y genera ondas de energía como la radio y ondas de luz que constituyen la principal fuente de información sobre la cual el cuerpo y el cerebro construyen nuestra red neural y la percepción de el mundo. 

Importante acá mencionar que al corazón no le dá cáncer.

Cuando se habla del campo del coraón tenemos que ser capaces de darnos cuenta todo lo que significa y como cuando te hacen un electrocardiograma, el equipo tiene un flitro para que solo aparezca en el trazado las ondas cerebrales, sin ese filtro el corazon se impone por encima de las ondas cerebrales. 

Se puede detectar este campo del corazon que realmente es incluye info-energia en practicamente todo el cuerpo.

Es una maravilla que hoy la ciencia descubra lo que durante tantos siglos otros manifestaban como intuicion.

El pequeño cerebro del Corazón

Dispuesto como una antena bien protegida por la caja torácica, está el motor de la coherencia cardíaca y dialoga con nuestro cerebro craneano.

Deberíamos entonces asignar a esta naturaleza la capacidad de ser autosuficiente en un equilibrio perfecto, de establecer sistemas auto-protectores de los más juiciosos, como podemos constatarlo en nuestra anatomía.

Si observamos en efecto la protección de los órganos principales de nuestro cuerpo, podemos ver cuánto ésta es juicioso.

El frágil cerebro constituido de varios mil millones de neuronas, es el órgano mejor protegido de nuestro cuerpo por nuestro cojea craneana.

Viene a continuación el conjunto corazón pulmones considerado mucho tiempo como la parte más importante de todo el organismo, sí mismo colocado en nuestra caja torácica.

Esta protección concedida al conjunto corazón pulmones oculto a buen número de entre nos aún hoy, un órgano mucho menos conocido, pero del lo la más importante de nuestra anatomía, constituido en cuanto a él, de cerca 40.000 neuronas, que es el Pequeño cerebro del corazón.

Presentándose un poco como una antena emisor y receptora se encuentra colocado en la caja torácica, e incluso si es posible concebirlo un poco como una “tarjeta de memoria” colocada cerca del corazón y los pulmones para garantizar la coherencia cardíaca, participa no obstante en el desencadenamiento del circuito corto del cerebro en concordancia con nuestro tálamo sensorio (centro de análisis de nuestros cinco sentidos).

Cada uno puede efectivamente darse cuenta de afecta del circuito corto del cerebro producido por el pequeño cerebro del corazón, cuando, puesta en una situación de tensión o miedo, nuestro ritmo cardíaco se acelera, causando la imposibilidad de todo análisis cognitivo, y justificando la fuga el combate, o todavía la llamada a la ayuda.

No se trata entonces de percepciones como la audiencia, la vista o afectado, pero produce el mismo efecto que estos órganos sobre la amígdala.

Este “órgano” constituido de sus 40.000 neuronas, está además en constante diálogo con nuestro cerebro principal, y disponemos científicamente de un impacto posible en éste por métodos de aprendizaje, lo que prueba su individualidad ante el cerebro principal, contrariamente a nervios que no harían más que transmitir la información.

La importancia de este pequeño cerebro es la más fundamental, puesto que, como acabamos de verlo, hace partido integral de nuestro estímulo emocional que influye sobre nuestro tálamo sensorio (centro de análisis de nuestros cinco sentidos) él mismo que determina a la toma de decisión de la amígdala, desencadenar o no el circuito corto de nuestro cerebro.

Su naturaleza hecha de neuronas y no de nervios, así como su disposición más o menos parabólica en la caja torácica, incitarían pues a pensar que se trata de un órgano de “comunicación” aún ignorado.

Pensamos también con el corazón?

No hay que ilusionarse. 

La cosa es menos poética de lo que pudiera parecer: 

Se trata neuronas motoras capaces de estimular las células musculares del corazón y que, por tanto, impulsan su movimiento.

Pero no deja de ser algo sugerente. 

Cada vez hablamos más de que el reto de dirigir personas está en actuar para modificar, modular, orientar comportamientos y para eso tenemos que comprender no solo las razones e intereses que impulsan a las personas a actuar sino también sus emociones, las emociones que les producen determinadas decisiones y los comportamientos que generan. 

Las cosas que nos ocurren nos hacen decirnos cosas a nosotros mismos y se desencadenan emociones, miedo, vergüenza, ira,…-. 

Todo ello nos lleva a  comportarnos de una determinada manera y en muchas ocasiones se generan conflictos a nuestro alrededor.





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